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viernes, 6 de junio de 2008

Kabaláh


"Desde una perspectiva laica y contemporánea la kabaláh es una experiencia directa de los trascendente. Un conocimiento acerca de Dios, de la Creación y del ser humano, que propicia un depertar interior hacia la iluminación y la comprensión experimentada de las grandes verdades universales". Esta definición es del libro Kabaláh y Mundo moderno de Ione Szalay.


Quiero aclarar que la Kabaláh es una disciplina fascinante de la que estoy segura no poder hacer justicia en este post. Por tanto tiene sólo la intención de abrir ventanas, otros espacios de mirar la realidad en la creencia de que estamos donde estamos porque somos lo que somos porque vemos lo que vemos.


Todo lo que diga aquí parte de una interpretación libre y relacionada con otras disciplinas a mi antojo (excepto en las citas, claro).


Mientras la psicología habla de etapas de desarrollo la Kabaláh habla de esferas del Arbol de la Vida y si bien no sé si pueda decirse que existe una relación exacta veo cierto punto de conexión basadas ambas en la necesidad de explicar conductas humanas y en definitiva... la vida.
En el Arbol de la vida estas esferas representan como aristas del hombre, espacios de aprendizaje, regiones de conciencia y a la vez estadíos, cada una de las cuales proporciona un conocimiento para la experiencia de la verdad.


Sin entrar en detalles sólo puedo decir aquí que hay una esfera superior (Kéter: corona) desde donde el Hombre se origina y una inferior Maljut: reino. En este reino inferior es donde el Hombre se siente cómodo, su lugar de preferencia, sin embargo en algún momento de la vida el hombre se pregunta: ¿es esto la Vida? y a partir de allí pueden ocurrir diversas cosas: se sigue entreteniendo de una punta a otra de su reino o regresa a Keter tratando de dar respuesta a todas esas inquietudes que el Hombre se ha preguntado a través del tiempo. Y en este regreso uno es Platón, Sócrates y Aristóteles no ya por voluntad sino por malestar porque Maljut no alcanza.


Es alrededor de la mitad de la vida, a los 40, que el hombre siente la duda existencial de preguntarse si eso es la vida. Lo que le apasionaba comienza a perder interés y la manera de vivir este quiebre es diferente: para algunos es la angustia, que puede excederlos, para otros es el retorno a la juventud recuperando maneras de vivir que no satisfacen pero convencen, para otros el momento de la enfermedad, y varias maneras más, tantas como personas.
La angustia, según Kierkegaard: "Es una aventura que todos los hombres tienen que correr, es decir que todos han de aprender a angustiarse. El que no lo aprenda se busca de una u otra manera su propia ruina: o porque nunca estuvo angustiado, o por haberse hundido del todo en la angustia. Por el contrario, quien haya aprendido a angustiarse de la debida forma, ha alcanzado el poder supremo".


De este modo la mitad de la vida es el punto de retorno no ya a lo desconocido, sino a lo conocido y olvidado. Es el regreso por cada una de las esferas del Arbol de la Vida hasta el origen.
Hay una parte muy hermosa en el libro de Ionez Szalay donde establece la comparación entre esa secuencia de regreso y el retorno del pueblo judío a la tierra prometida. Cuánto tarda este regreso? 40 años!. Y dónde se inicia? En el Pésaj (pascua: pasaje) y adonde regresa? Para entonces a la tierra que Dios mismo dice que debe llamarse Israel que significa: Directo a Dios. Fascinante, verdad?


Tan fascinante como la vida misma, como la existencia de una fuerza de gravedad que nos mantiene en una relación tan perfecta con la tierra que nos desplazamos sin peso y sin riesgo de deternernos o volar, o tan alucinante como el sol que a 350 millones de km de distancia provoca una temperatura lo suficientemente cálida como para no morir de frío y lo suficientemente fría como para no morir de calor, durante millones de años, para seres de tan poca amplitud térmica como nosotros y la vida que nos rodea.


Si uno deja de preocuparse por lo que se preocupa y comienza a abrir la mirada alrededor y a hacerse las preguntas inevitables sólo hay una curva ascendente de felicidad.


Lamento no poder extenderme más en Kabaláh por una cuestión de espacio y porque no conozco. Me parece una disciplina encantadora con una enorme riqueza a la que espero poder dedicar tiempo alguna vez.


Por mi parte tengo una postura natural de la vida. Es todo tan simple que si quieres leer maravilloso porque eso seguramente abrirá compuertas pero si no quieres hacerlo o si no supieras poco importa porque en esta sabia creación en que todo está genial y armónicamente gestado la felicidad (o la ausencia de ella) es la brújula.


Pasión

jueves, 29 de marzo de 2007

La práctica de la virtud

Según el musár (la escuela kabalista que trabaja sobre los valores morales), el ser humano debe trabajar para crecer espiritual, ética y moralmente durante toda su vida. La vida presenta desafíos constantes.

Las relaciones sociales o interpersonales son importantes, No basta estar unido a Dios, sino que hay que estar unido a su Obra también, al prójimo, al mundo.

Los malos hábitos, como la envidia, la ira, la crítica, la rabia, entre otros, detienen el camino espiritual. La escuela del musár enseña a armonizar dichas emociones negativas, estados de ánimo adversos y malos hábitos. Para ello, crea nuevos y mejores hábitos a través de la práctica sistemática de la lectura, de la comprensión y de la vivencia de textos válidos para desarrollar las virtudes espirituales. También se recurre a la meditación o contemplazión de dichos hábitos y a la utilización de mantras kabalísticos. A esto se lo llama "gerushim"; consiste en la repetición de un versículo bíblico hasta fundirse en él.

Esencialmente el musár es un trabajo de restricción, de contracción, y de contemplarse a uno mismo para mejorarse y así desarrollar virtudes.

Con la práctica sistemática y la experiencia vamos trabajando en particularidades, una a una, mejorando nuestro caracter y remodelando nuestra personalidad, para que ella no esté en conflicto con el alma.

Conociendo los límites nos tornamos ilimitados.

Párrafo tomado del libro Kabaláh y mundo moderno.
Quisiera hacer una aclaración: tomo de los libros lo que me parece apropiado sin sugerir quedar en ninguno. En todo caso esta será una opción personal. A veces, cuando cito muy seguido un mismo libro me temo que crean que ese deba ser el camino. De ningún modo. Yo creo, como Buda, que los libros son dedos señalando la luna.
Suelo olvidar los términos extranjeros en corto plazo y casi no practico rito alguno aunque mencione que otros lo hacen.
Que nada de lo que pueda escribir anule tu juicio crítico. Para mí es importante acercarte lo que creo que es bueno sabiendo que tomarás algo, que mucho dejarás pero que no estarás esperando aquí o en otro lado el secreto para alcanzar a Dios. Lo mejor que le podría pasar a este Blog es que la gente aún cuando no pueda recordar nada de lo leído sienta que está mucho más cerca de sí misma, mucho más cerca de la plenitud, llevando a la práctica esto de vivir con Dios.

martes, 20 de marzo de 2007

Todo es para bien - Kabalah y mundo moderno

Una vez di una conferencia ante cuarenta personas en las que traté el “gam zu le továh”. Ayudado por Dios pude transmitir esta enseñanza de una manera tal que fue comprendida en su justa medida y en su valor; las cuarenta personas, a partir de esta concientización de que todo es para bien y de que todo tiene un sentido, cambiaron para siempre; ya nunca más volvieron a ser las mismas sabiendo eso. Es tan fuerte este conocimiento que aquel que entra en el “gam zu le továh" como un ejercicio, que empieza a pensarlo, que lo medita; cuando la vida a veces lo golpea, cuando hay cosas que le duelen, que no le convienen, que no le gustan, en ese momento, en vez de quedarse con el enojo, con la rabia, dice: “También esto es para bien” y entonces no existe más depresión, no existe más tristeza, no existe más dolor, porque hasta el dolor también es para bien. Es como ver la realidad de una manera optimista. Quién dijo que la realidad es pesimista? Si uno tiene la opción de trabajar el campo cantando o quejándose: por qué no trabajar el campo cantando, si al fin y al cabo todos tenemos que hacer el mismo trabajo? El “gam zu le továh” es como ver el vaso que tiene agua hasta la mitad como un vaso medio lleno y no medio vacío; es lo mismo, lo que cambia son nuestros ojos, nuestra percepción.

Esto fue tomado del libro Kabaláh y mundo moderno, de Ione Szalay.
Lo que quisiera agregar es que esta fue una filosofía que adopté mucho antes de haber leído el libro porque ví que varios infortunios del pasado ahora tenían razón de ser. Y otros que no podía comprender se aclararon luego.
Una vez que se aprende a considerar que “Todo es para bien” se comprende la magnificencia de Dios, su misericordia y su infinito amor.

Yo escribí esto dos veces. La primera vez había elegido este tema pero no este párrafo. Un error en el blog motivó que lo perdiera y me dije que lo haría lo más tarde. Cuando abro el libro en esta segunda oportunidad veo este fragmento que, para transmitir la idea es mucho más claro. Gam zu le továh.

martes, 13 de marzo de 2007

Kabalah y Mundo Moderno - Ione Szalay

Los párrafos a continuación son tomados del libro mencionado en el título pero no está el último a continuación de los anteriores.
Esta ha sido una licencia mía para hacer una síntesis entendiendo que en este nuevo lugar que elegí, no se pierde la esencia del capítulo. Si así se considerara pido disculpas y que se tomen, entonces, en forma independiente.
Recomiendo ampliar la lectura con el libro o ingresar a la web: www.portalhineni.com.ar

"Toda religión en sus orígenes comenzó con una revelación, aunque esta debe ser renovada en cada generación y en cada hombre en particular. La revelación (palabra de origen latino que significa "descubrimiento de secretos") es el medio directo de conocimiento espiritual. En ella se experimenta de manera real lo rel.

Pero si bien todas las religiones han nacido de una revelación, una vez establecida, la religión cierra la puerta a nuevas revelaciones."

"Pongamos un ejemplo: si uno habla con Dios, es un piadoso y un devoto, aceptado por la autoridad reinante, pero cuando Dios, sorpresivamente, responde, ese ser piadoso, pasa a ser algo así como un loco. Alguien que generalmente se transforma en un marginal. No aceptado, en principio, por las pautas convencionales. Como una sombra social, que plantea al mundo lo que el mundo justamente no quiere ver: un cambio y una nueva mirada acerca de la existencia."
 
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