miércoles, 4 de julio de 2007

Por qué hacer lo correcto no alcanza para el éxito?

Se me hace necesario definir éxito: estar seguros de estar haciendo lo que vinimos a hacer.

Esta es una pregunta para la que no encontré respuesta en ningún libro así que se la voy a formular directamente a Dios.

Como suele hacer a veces, para pasar inadvertido, quizá me envíe a través de alguien una respuesta posible.

A mí se me ocurre una a priori que me resulta insuficiente y por tanto, como todos las que me resultan insuficientes, algo complaciente con una necesidad de lógica y por tanto prescindible.

A ser franca no quiero tener una respuesta bastante buena. Quiero tener "la" respuesta o continuar con el interrogante abierto hasta que sea necesario.

Se me hace casi evidente que las acciones humanas impactan en más de un plano:

* uno en el hecho concreto del resultado esperado. en un ejemplo simple: si uno quiere ser abogado, estudia, rinde, desempeña trabajos de capacitación, lee; es decir realiza las acciones que cree necesarias y espera, en el nivel concreto una devolución específica por esto: ser un abogado con todo lo que esto implica: trabajo suficiente, paga suficiente, resultados favorables en líneas generales. Pero es cierto que la realidad se encarga de demostrarnos que a pesar de que uno puso todo el empeño, el tiempo, el esfuerzo, las habilidades aún así no alcanza para éxito.

* otro en las conductas secundarias y la intención: qué pensé para perseguir este resultado? Me importaron genuinamente las personas? Actué limpiamente respetando las reglas o hice lo conveniente y no lo correcto?

Pensé luego que cuando morimos lo único que nos acompañará será lo segundo. Si hubiera un juicio final o una vida posterior debemos reconocer que lo que hagamos en el segundo plano será lo único que realmente importe.

Pero aún así no me alcanza. No me quiero contentar pensando que el simple hecho de obrar bien en los dos planos sea motivo suficiente de satisfacción si esto implica una adaptación al fracaso. No me quiero contentar con un fracaso. Ni tampoco encontrar respuestas de que obras non sanctas en vidas anteriores tienen que ver con lo magro de los resultados. No porque no pueda ser posible sino porque Dios nos debe deparar algo más interesante que un simple ajuste de cuentas en cada vida, si no vivir tendría una impronta infeliz y a mí se me hacen contradictorios Dios y la infelicidad.

Aquí es donde entra El de lleno. Y le abro la pregunta ya no para conseguir el éxito sino para encontrar "la" respuesta. Si las cosas no resultan como espero y estoy haciendo lo mejor que sé entonces ayúdame o explícame. No me dejes aquí contentándome con un fracaso que creo que no merezco. La vida tiene que tener otra entidad. Que ser resignada no sea mi virtud porque no pude encontrar una virtud mejor que me conforme. Que la resignación sea mi vestido de temporada, no mi hábito.

¿Será aquí donde comienza a jugar la frase: "La fe mueve montañas"? Quizá. De algún modo no tendrían sentido los textos sagrados si cada frase no almacenara en sí misma un código específico en algún orden de la vida. De todas maneras hasta ver algún resultado en lo concreto, me alcanza a medias. Yo sigo con mi pregunta abierta sin estar dispuesta a conformarme con cualquier respuesta que me venga más o menos acorde.

2 comentarios:

Hada Saltarina dijo...

¿Fracaso? ¿Y qué es el fracaso? Para uno, no conseguir aquello en lo que se empeña, pero ¿es realmente eso un fracaso? Es un disgusto, pero no necesariamente un fracaso. Muchas veces, cuando miro atrás veo que lo que consideré un fracaso en su momento, se tornó a la larga en una victoria. ¿Sería feliz si hubiera mantenido aquel trabajo que, a la larga, me iba a cortar las alas? ¿Sería feliz si hubiera alcanzado mis sueños momentáneos o me impedirían mi actual progreso?
Creo que debemos matizar la palabra fracaso. ¿Es un fracaso no obtener el pastel que el niño contempla goloso o será una victoria que le libre de una indigestión sobre la que él nada sabe?
Quizá ahí esté la respuesta. En borrar la palabra "fracaso" y permitir la "experiencia".

Pasión dijo...

Me encantó el cambio Hada Saltarina!!!
No es fracaso... es experiencia.
A partir de tu comentario volví a leer el fragmento que escribi y ya no recordaba y me sorprendí que a pocos meses de haberlo hecho no lo escribiría hoy, o al menos no por mí (sí lo hice entonces)
Hoy pienso en sintonía contigo y esto me llama rescatar un libro "El caballero de la armadura oxiada" y un fragmento para compartir.
Bendiciones!!
Pasión

 
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