viernes, 22 de febrero de 2008

Un momento para meditar


Cuánta dificultad a la hora de ponernos a meditar. Parece que nunca encontramos el momento adecuado para ello; sobre todo cuando ese momento implica soledad.


Cuando decidimos meditar en unión con otros; entonces la cosa parece mucho más sencilla; nuestra motivación es más grande y estamos más dispuestos a emprender la tarea; el problema aparece cuando vuelve nuestro día a dia cotidiano y nos enfrentamos a esos momentos de encuentro con nosotros mismos, o bien con Alguien a quien no podemos engañar en modo alguno; es entonces cuando nos detenemos y no acabamos de encontrar el momento propicio para hacer esa pausa que sabemos nos resultará altamente beneficiosa.


Es como empezar un régimen alimenticio; sabemos que nos vendrá bien a nuestro organismo, e incluso a nuestro buen estado anímico, pero... ¡ay, cuánto cuesta! Una vez realizado, nos sentimos más que satisfechos con la tarea emprendida; pero lo cierto es que nos costó mucho emprenderla.Cuando meditamos solos, surgen mil y una excusas para no hacerlo. Una de esas excusas es la imposibilidad de encontrar el tiempo adecuado. Y es que muchas veces pensamos que sentarnos a meditar implicará necesariamente una inversión de tiempo bastante elevada, pero ¿son cinco minutos un exceso de tiempo? Alguno dirá que con ese tiempo no hay ni para empezar, pero yo considero que es un muy buen inicio. Siempre será mejor iniciar la andadura, aunque sea durante muy poco tiempo, que no hacerla nunca porque no conseguimos todos los requisitos. Sería como poner la excusa de no hacer gimnasia en casa porque no tenemos el atuendo adecuado. Empezar por cinco minutos es bueno ya que eso nos ayuda a movernos, y de eso se trata. Si podemos ampliar esos cinco minutos, mejor que mejor; pero al menos, el dedicar incluso un breve espacio de tiempo a concentrarnos en el espíritu nos llevará a ir desplegándolo ante nosotros, reconocerlo y valorarlo conscientemente. Para realizar una meditación puede ser muy bueno aprender a relajarse, una forma de acostumbrarse a la concentración sin angustias. Pero tampoco creo fundamental dedicar un largo periodo de tiempo a prácticas que puedan aburrir a algunos, y que dificulten, por tanto, la experiencia. Cada uno irá descubriendo cuál es su mejor manera de acceso a la meditación una vez que se decida a emprender el camino de experimentarla.


Que cada uno encuentre su camino, pero que todos se pongan en movimiento para hacerlo; ése es mi deseo.


En mi caso particular, y por si pudiera servir de ayuda a otros, diré que a veces me dispongo a conectar con ese Algo Superior y esperar a ver qué sucede, pero otras planteo preocupaciones, angustias, penas, para ver con mayor claridad el foco del problema y así poder resolverlo; en parte porque meditando se percibe la raíz del mismo y, en parte porque se reciben sutiles mensajes de solución. Pero nadie piense que estos mensajes hayan de ser rimbombantes y altisonantes. No; si por algo sorprenden es por su absoluta y meridiana sencillez. Y esa sencillez es la que aporta alegría a nuestro espíritu.


No hay que perder de vista que cuando hablamos de temas que tienen que ver con las experiencias íntimas de cada uno, hay que entender que no todos compartimos unas mismas creencias y vivencias, pero que la parte que cada uno experimenta puede servir de gran ayuda a otra persona.Con la meditación uno puede encontrarse con su esencia. ¿Cuál es la esencia del hombre? ¿Espíritu? ¿Materia? ¿Una conjunción entre ambos?


Cada uno debe buscar su propia verdad, sin descartar la existencia de una verdad más amplia y no por eso menos real. A modo de ejemplo podría decir que una verdad sobre mí es que escribo, pero eso sólo no me define; también canto, cocino, juego...; ¿cuál sería entonces mi verdad?; ¿Sólo que escribo, sólo que cocino? La verdad total es más grande que sus partes, pero eso no quiere decir que cada parte sea mentira, sino una fracción de la verdad absoluta. Teniendo esto en cuenta y ahondando en la pregunta ¿cuál es la esencia del hombre, espíritu, materia o ambos?, considero que una cosa no excluye la otra.


Ciñéndonos a ejemplos concretos, podríamos decir que el cerebro es una realidad física y concreta que encuadramos dentro de la materia. Pero, entonces, ¿qué es el pensamiento? Sería la función, en todo caso, realizada por esa materia llamada cerebro (y no sabemos cuántas cosas más). Entonces, la función qué es ¿espíritu o materia?. Una materia como el cerebro, por tanto, sería una realidad física concreta y medible; y el pensamiento ¿qué sería?, una realidad también pero sin forma material, una realidad abstracta y por tanto extremadamente difícil de medir y de limitar. Y es ahí donde surge la eterna discusión entre lo tangible y lo intangible, que a lo largo de los siglos se ha venido considerando materia (tangible) y espíritu (intangible); dos caras, quizá, pero “de la misma moneda”.Me parece que para quienes no aceptan la existencia de lo que se ha venido llamando espíritu; al menos, no deberían descartar que además de cerebro existe la mente y, además, el producto de la misma en unión con otros muchos elementos: el pensamiento.


Cuando hablamos del ser humano, no podemos hablar de realidades materiales concretas sino de un mundo ilimitado de posibilidades realizadas a través de las emociones, los sentimientos y los pensamientos. A mi entender, con la meditación se pretende, precisamente, hacer más presentes todos estos elementos, hacernos más conscientes y, por tanto, más verdaderos. Aunque sólo sean cinco minutos, ¡merece la pena el esfuerzo!


Colaboración de hada saltarina

2 comentarios:

Pasión dijo...

Para quien no ha meditado aún quiero comentar lo que la meditación me dio a mí:

paz
memoria
visión
claridad
armonía
paciencia..

y aún necesito más!!!
Ja! Inténtalo!!
Pasión

julio-entuinterior dijo...

¿Qué es lo que me ha proporcionado la meditación que practico?
Su principal consecuencia ha sido descubrirme a mi mismo. Descubrir y experimentar que no he venido a este mundo a sufrir, a pasarlo mal, sin a todo lo contrario; a disfrutar de la vida.

Encantado de comentarte, un saludo

 
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