La simbología de las enfermedades es un regalo de Dios para relacionar a los hombres de buena voluntad con los misterios del mundo divino. Cada uno es responsable de sus obras, de sus pensamientos, de sus palabras, de su futuro y de su felicidad. Lleva en sí el poder potencial que le permite evolucionar y despertar a una nueva conciencia más global. Todo dependerá de sus exigencias personales y su voluntad. Ya sobre esta voluntad, nadie puede tener influencia más que esa misma voluntad.
He de añadir también que la curación viene como una acción providencial en aquel o aquella que se libera de todas las coacciones impuestas al cuerpo humano. La salud, sinónimo de santidad, es una gracia particular, un verdadero don. Pero para ello hay que depurar el segundo plano psìquico de las emociones e impulsos nefastos. El que aprende a conocerse atravesando sus ilusiones comprenderá mis palabras.
Dicho en pocas palabras, el hombre está enfermo de sí mismo, o se enferma a causa de su inconsciente cargado y no puede sanar sin deshacerse de él, vaciando el contenido nefasto con la acción de la Providencia divina.
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jueves, 27 de septiembre de 2007
sábado, 27 de enero de 2007
Fracaso
El fracaso es el estadio que debemos soportar hasta comprender que lo que querramos lograr de allí en más no podrá ser con nuestra estructura actual.
La mayor parte de la veces no sabemos qué tenemos que cambiar y de hecho no sentimos que haya nada para modificar. Sin embargo esto no nos permite alcanzar lo que deseamos ni la felicidad.
La realidad impone que la razón no es una herramienta suficiente para analizar los hechos.
Será que lo que debemos hacer no está en función de lo correcto/incorrecto que nos parezca, sino lo correcto/incorrecto en función de lo que se nos haya programado como lo mejor?
Se me ocurre que la Vida es algo así como un juego de tenis. En la medida que conoces en profundidad las razones del éxito puedes ganar pero no puedes hacerlo subvirtiendo las reglas.
La mayor parte de la veces no sabemos qué tenemos que cambiar y de hecho no sentimos que haya nada para modificar. Sin embargo esto no nos permite alcanzar lo que deseamos ni la felicidad.
La realidad impone que la razón no es una herramienta suficiente para analizar los hechos.
Será que lo que debemos hacer no está en función de lo correcto/incorrecto que nos parezca, sino lo correcto/incorrecto en función de lo que se nos haya programado como lo mejor?
Se me ocurre que la Vida es algo así como un juego de tenis. En la medida que conoces en profundidad las razones del éxito puedes ganar pero no puedes hacerlo subvirtiendo las reglas.
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Los malestares
viernes, 26 de enero de 2007
En caída libre
Por momentos nos sentimos en el fondo del pozo. No sabemos cómo salir. Otras la hemos pasado de maravilla.
La vida es como el ascenso a los picos elevados. Los montañistas se sienten bien en los niveles inferiores pero están lejos de la cumbre. Y saben que cuando les empieza a faltar el aire, a sentir que los pulmones están a punto de estallar deben hacer un alto para ver cómo seguir pero no tienen duda que están más cerca del objetivo.
Estamos tan faltos de perspectiva general que nuestro análisis se limita al malestar presente y no podemos ver que siempre estar mal es la posibilidad de estar mejor. No a veces, siempre. Jamás creces el día que decides pasar un bonito día de campo o una maravillosa cena. Despegas el día que decides que el que eres ya no te interesa, te molesta, te pesa, te disgusta. Es la oportunidad de encontrarte con uno que te va a ir mejor. No la desaproveches. Mira qué te molesta y decide no hacerlo más, cada cosa. Si no comenzaras a hacer el cambio otra vez volverá el malestar para recordarte que así la vida no se va a amigar contigo.
Estar mal es la necesidad del encuentro con tu más profunda esencia. Infinitamente natural y fantástica. Sólo cuando este proceso se inicia se alcanzan a comprender estas palabras que aquí no tienen más forma que un ladrillo hueco.
La vida es como el ascenso a los picos elevados. Los montañistas se sienten bien en los niveles inferiores pero están lejos de la cumbre. Y saben que cuando les empieza a faltar el aire, a sentir que los pulmones están a punto de estallar deben hacer un alto para ver cómo seguir pero no tienen duda que están más cerca del objetivo.
Estamos tan faltos de perspectiva general que nuestro análisis se limita al malestar presente y no podemos ver que siempre estar mal es la posibilidad de estar mejor. No a veces, siempre. Jamás creces el día que decides pasar un bonito día de campo o una maravillosa cena. Despegas el día que decides que el que eres ya no te interesa, te molesta, te pesa, te disgusta. Es la oportunidad de encontrarte con uno que te va a ir mejor. No la desaproveches. Mira qué te molesta y decide no hacerlo más, cada cosa. Si no comenzaras a hacer el cambio otra vez volverá el malestar para recordarte que así la vida no se va a amigar contigo.
Estar mal es la necesidad del encuentro con tu más profunda esencia. Infinitamente natural y fantástica. Sólo cuando este proceso se inicia se alcanzan a comprender estas palabras que aquí no tienen más forma que un ladrillo hueco.
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lunes, 8 de enero de 2007
14 reflexión: La rebelión del malestar
Hay un libro de casi 1.000 páginas que resulta ser el de consulta para los trastornos de la salud mental. Llama la atención con que lujo de detalles pueden establecerse alunos síntomas y signos.
Yo me pregunto si no es todo lo mismo. Si en realidad cualquier enfermedad no es el síntoma de ser algo distinto a lo que debemos.
Ccuando ya llevaba tiempo pensando esto descubrí una frase de Jung que lo menciona. Dice algo así como que uno se enferma cuando se aleja de su centro. Pero por la falta de precisarla con exactitud comparto otra que está en relación con el malestar:
En cada uno de nosotros duerme un extraño de rostro desconocido que habla con nosotros por medio del sueño y nos hace saber cuan diferentes son la visión que tiene de nosotros de aquella con la que nos complacemos. Por eso cuando nos debatimos en una situación con dificultades insolubles, es el Otro, el extraño en nosotros quien puede, llegada la ocasión, abrirnos los ojos y difundir las únicas claridades capaces de transformar de arriba a abajo nuestra actitud, esa actitud que nos ha llevado hasta la situación inextricable .
Y si no fueramos capaces de interpretar ese sueño?. O más aún: si negáramos, consciente o inconscientes, su mensaje?
Creo que la depresión, el alcoholismo, la obesidad y cada uno de los trastornos o enfermedades que el ser humano pueda padecer no son sino formas diferentes de lo mismo: Ser algo que no nos hace bien.
Recomiendo aquí la lectura del libro: La enfermedad como camino. La segunda parte que refiere a la relación síntoma-razón quizá sea la que mueva a su lectura pero a mi entender, la menos importante. Creo que el concepto de que hay otro en nosotros que quiere vivir mientras morimos en lo cotidiano me parece vital.
Creo que Dios nos ha puesto algunos recursos para llegar a él. De no ser así se me ocurriría irónico.
depresion
Yo me pregunto si no es todo lo mismo. Si en realidad cualquier enfermedad no es el síntoma de ser algo distinto a lo que debemos.
Ccuando ya llevaba tiempo pensando esto descubrí una frase de Jung que lo menciona. Dice algo así como que uno se enferma cuando se aleja de su centro. Pero por la falta de precisarla con exactitud comparto otra que está en relación con el malestar:
En cada uno de nosotros duerme un extraño de rostro desconocido que habla con nosotros por medio del sueño y nos hace saber cuan diferentes son la visión que tiene de nosotros de aquella con la que nos complacemos. Por eso cuando nos debatimos en una situación con dificultades insolubles, es el Otro, el extraño en nosotros quien puede, llegada la ocasión, abrirnos los ojos y difundir las únicas claridades capaces de transformar de arriba a abajo nuestra actitud, esa actitud que nos ha llevado hasta la situación inextricable .
Y si no fueramos capaces de interpretar ese sueño?. O más aún: si negáramos, consciente o inconscientes, su mensaje?
Creo que la depresión, el alcoholismo, la obesidad y cada uno de los trastornos o enfermedades que el ser humano pueda padecer no son sino formas diferentes de lo mismo: Ser algo que no nos hace bien.
Recomiendo aquí la lectura del libro: La enfermedad como camino. La segunda parte que refiere a la relación síntoma-razón quizá sea la que mueva a su lectura pero a mi entender, la menos importante. Creo que el concepto de que hay otro en nosotros que quiere vivir mientras morimos en lo cotidiano me parece vital.
Creo que Dios nos ha puesto algunos recursos para llegar a él. De no ser así se me ocurriría irónico.
depresion
domingo, 7 de enero de 2007
La Angustia
Para quien lo experimentó la angustia es la sensación de vacío más profunda que se pueda percibir. No hay tragedia o dolor que produzca una sensación más desgarradora de no ser que la angustia.
Uno no es ni puede hacer.
Y en este intento de encontrar una explicación van algunos textos que encontré hasta que podamos asir la idea exacta de lo que se trata:
Anselm Grün: "Y Dios obra en nosotros a través de la vida, de las experiencias que la vida misma trae consigo. Dios nos vacía mediante los desengaños. Nos revela nuestra futilidad a través de nuestros fallos, trabaja en nosotros por el sufrimiento de que nos cree capaces. Estas experiencias de ser vaciados, despojados, se condensan en mitad de la vida. Y aquí es importante que nosotros dejemos en Dios todos los esfuerzos espirituales para ser conducidos por El hasta el fondo del alma a través de los vacíos y arideces del propio corazón. Es en ese fondo del alma donde no encontramos nuestras imágenes sino al verdadero Dios"
Sören Kierkegaard: Es una aventura que todos los hombres tienen que correr, es decir que todos han de aprender a angustiarse. El que no lo aprenda se busca de una u otra manera su propia ruina: o porque nunca estuvo angustiado, o por haberse hundido del todo en la angustia. Por el contrario, quien haya aprendido a angustiarse de la debida forma, ha alcanzado el poder supremo.
Para los existencialistas la angustia es el renacer de lo nuevo. Llegó esta frase a mis oídos cuando ya llevaba un tiempo de estar en caída libre. A mí me resultó un bálsamo. Espero que pueda mitigar la tuya.
Uno no es ni puede hacer.
Y en este intento de encontrar una explicación van algunos textos que encontré hasta que podamos asir la idea exacta de lo que se trata:
Anselm Grün: "Y Dios obra en nosotros a través de la vida, de las experiencias que la vida misma trae consigo. Dios nos vacía mediante los desengaños. Nos revela nuestra futilidad a través de nuestros fallos, trabaja en nosotros por el sufrimiento de que nos cree capaces. Estas experiencias de ser vaciados, despojados, se condensan en mitad de la vida. Y aquí es importante que nosotros dejemos en Dios todos los esfuerzos espirituales para ser conducidos por El hasta el fondo del alma a través de los vacíos y arideces del propio corazón. Es en ese fondo del alma donde no encontramos nuestras imágenes sino al verdadero Dios"
Sören Kierkegaard: Es una aventura que todos los hombres tienen que correr, es decir que todos han de aprender a angustiarse. El que no lo aprenda se busca de una u otra manera su propia ruina: o porque nunca estuvo angustiado, o por haberse hundido del todo en la angustia. Por el contrario, quien haya aprendido a angustiarse de la debida forma, ha alcanzado el poder supremo.
Para los existencialistas la angustia es el renacer de lo nuevo. Llegó esta frase a mis oídos cuando ya llevaba un tiempo de estar en caída libre. A mí me resultó un bálsamo. Espero que pueda mitigar la tuya.
Nota: Las entradas referidas a malestares podrá irse ampliando en función de nueva información.
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